Uruguay; de renta media alta, al país de las ollas populares.

La crisis sanitaria pone las cosas en blanco y negro. Aspectos que se relativizaban en una inmensa escala de grises y explicaciones técnicas de expertos, se visualizan con mayor claridad. Lo real, material a secas, irrumpe y nos interpela a todos.

Uruguay esta estadísticamente descripto como un país de Renta Media Alta y es uno de países menos desiguales del continente. En 8 años bajó casi un 80% el índice de Gini que mide la desigualdad. Este es el país que nos describen las estadísticas. 

Hemos dialogado durante más de 2 años juntos en el programa La Verdad sea Dicha, respecto a cómo se calcula el ingreso de los hogares y las líneas de pobreza e indigencia en el país. Hemos alertados sobre la distorsión que pudieran generar en ellos los cambios metodológicos producidos en 2006 que, entre otros,  valora y suma a los ingresos personales y del hogar la comida brindada en comedores públicos y privados. 

¿Qué pasaría HOY se continuamos aplicando la misma metodología con las comida que se brinda en las ollas populares? Es momento de llamar las cosas por su nombre. La simple y sencilla realidad es que HOY si una persona comiera diariamente en una olla popular, y una única comida al día, solo con esto dejaría de ser indigente para las estadísticas independientemente de cómo y dónde viva. Así de puro y duro es el “dato”, dejando los supuestos tecnicismos de lado y hablando en términos simples y sencillos. 

¿Por qué pasa esto y como se explica? 

A partir de 2006 se produjo un cambio en la metodología de medir los ingresos y la pobreza en el país. Entre otros este cambio implica “valoran” (pasan a plata) las diversas “transferencias en especies” sean estas públicas o privadas. Concretamente, a valores 2018 (último dato disponible y que se actualiza) cada almuerzo y cena brindado en un comedor o en el trabajo se valoraba en $119. Dado que se contabilizan las comidas brindas por públicos y privados, sean estos Centros CAIF, Escuelas, Comedores Públicos, Iglesias, ONGs o cualquier otro “prestador”, los almuerzos o cenas brindados por las ollas populares están estadísticamente incluidos en este concepto. Por lo cual, si una persona HOY cena en una OLLA POPULAR diariamente, se le sumarían a sus ingresos $3.689 pesos en un mes de 31 días (119×31). Únicamente considerando estos valores un sanducero dejaría de ser estadísticamente indigente, ya que, la Línea de Indigencia para el Interior Urbano a enero de 2020 era de $3.568 y para para el Interior Rural de $3.207. Con estos valores se cubren, según INE la canasta básica alimentaria por persona y por tanto son los valores que definen la línea de indigencia. 

Este “ingreso” se adiciona también, a los niños que retiran su vianda en las escuelas y centros caif de todo el país, este se está brindando a la fecha de lunes a viernes, por lo cual se le adicionaría a cada niño unos $2.380 pesos por este “ingreso” en calidad de “Transferencias”.

Estas y otras estimaciones de lo que se denomina Ingresos por Transferencias en Especies se integran y se adicionan a los Ingresos de las Personas y de los Hogares, generando, desde nuestro punto de vista, un aumento ficticio de los ingresos del hogar. Estos “ingresos” se incluyen al concepto de Ingreso Medio de los Hogares y definen el nivel de RENTA del País. El Uruguay de RENTA MEDIA ALTA se construye y describe a partir de estas y otras estimaciones.

La célebre frase deportiva de “matemáticamente tenemos chance”, se aplicaría a los cálculos de indigencia. Lo real es que “estadísticamente tenemos chance” hasta de bajar la indigencia en el país en el marco de esta situación de emergencia sanitaria y social que estamos viviendo.

La estadística descriptiva, denominada por algunos por su origen “ciencia del Estado”, se remonta a la antigüedad y tiene por objetivo describir una realidad. De sus estimaciones e inferencias los gobernantes toman decisiones de políticas públicas, por lo cual no son un mero ejercicio matemático sino que tiene un efecto concreto en la vida de las familias y personas. Impactan en forma directa sobre todos nosotros y muy especialmente sobre las personas más vulnerables de la sociedad. 

Por ejemplo, la indigencia por este método se estimó para 2019 en unos 1.250 hogares, y es sobre esta base que se diseñan las políticas y se asigna presupuesto concreto para atender las necesidades de la esta población. 

Según CEPAL unos 90.000 uruguayos salieron de la pobreza producto de las trasferencias del estado mayoritariamente en especies, sin que esto por tanto  modifique el ingreso monetario disponible de la comunidad para vivir. 

Entendemos importante que se valoren los apoyos públicos y privados, como los comedores escolares, de iglesias y demás organizaciones, pero entendemos que estos no deberían ser considerados al momento de definir los ingresos sobre los cuales se define la línea de indigencia y pobreza. De lo contrario seguiremos describiendo una realidad en forma inadecuada y muy distante del concepto social que los uruguayos tenemos de lo que es ser o no indigente o pobre.

Los uruguayos nos merecemos un debate serio sobre los métodos, las variables e indicadores que describen nuestra realidad. Siendo conscientes que los mismos son una construcción teórica, un concepto, que luego se expresa en cifras.

Si bien a prori no parece el momento de realizar esta revisión, cabe recordar que miles de funcionarios y técnicos de la administración pública, se encuentran en sus hogares trabajando y produciendo a distancia, bien podrían comenzar a analizar estos aspectos para cuando pase el temblor, máxime considerando que el año entrante debería realizase el nuevo censo de población y vivienda que establecerá el punto de partida de las políticas públicas que aplicarán las nuevas autoridades de Gobierno.

Autor: Socióloga Rosario González

Deja un comentario