Un investigador judio, propone para volver al trabajo normal, cuatro días de trabajo por diez de confinamiento.

Cómo reabrir la economía sin peligro para los ciudadanos minimizando lo máximo posible el impacto en el tejido empresarial nacional es una de las grandes preocupaciones de los países a la hora de iniciar sus procesos de desescalada del coronavirus.  En este contexto, el investigador del Instituto Weizmann de Ciencias de Tel Aviv Uri Alon ha desarrollado un modelo matemático que propone cuatro días laborables y diez de confinamiento, frente al cierre total, para reactivar la economía y dar un respiro psicológico mientras dure la crisis.

La estrategia de Alon, físico teórico y profesor de Biología de Sistemas, se posiciona en contra del cierre total que adoptaron diferentes países como China, Italia y España y que, a largo plazo, cree el Instituto Weizmann, destruirá la economía global y generará una pobreza y mortalidad de mayores consecuencias que el coronavirus.

Con este modelo de cierre parcial, «quienes se infecten durante los días de actividad pasarán el tiempo de contagio confinados en casa sin extender el virus y sin infectar en la vuelta al trabajo», aclara Alon en base a su modelo epidemiológico de propagación de la enfermedad.

El principio base es situar el ratio de infección por debajo de 1, el número de individuos que infecta una persona contagiada. Así, Alon hace dos propuestas: dos días laborables y cinco de confinamiento o cuatro y diez, respectivamente, siguiendo el cuadro clínico por el que la mayoría de las personas infectadas son infecciosas durante tres días, que comienzan cuatro después de la exposición, lo que reduciría el contagio exponencialmente al disminuir el tiempo de contacto.

«Por supuesto el modelo puede tener variaciones en la realidad. Habría que ir probando, siempre se puede volver al cierre total», propone este investigador, con el fin de abrir el debate para desarrollar un confinamiento «inteligente».

Con un levantamiento total del cierre, vuelve el riesgo de infección, por lo que su propuesta permite controlarlo y, lo que es también importante, devolver cierta normalidad durante unos días por semana a la población, al tiempo que activa parte de la economía.

Eso sí, advierte, durante los pocos días de cuasivuelta a la normalidad del modelo, la interacción social debería ser limitada, las medidas de higiene estrictas y las personas en riesgo o infectadas no podrían salir. Y, en los días de cierre, se puede aprovechar para desinfectar los lugares públicos.

La reactivación laboral afectaría a un 40% de las actividades económicas ya que no todos los sectores podrían operar al mismo nivel que en el pasado y, en principio, su aplicación se circunscribe a regiones o estados, para evitar los casos importados.

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