Si a ellos, que son primer mundo les va así, como nos va ir bien a nosotros. El PIB de los grandes países de Europa volverá a crecer recién a finales del 2021.

Habrá que esperar a la primavera de 2021 para que se registren avances de la actividad generalizados en las grandes potencias del euro, y España será del grupo de países con más dificultades. Si «la economía es un estado de ánimo», como dijo el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, España está aún muy lejos de superar la crisis del coronavirus y volver a crecer. Los últimos datos,  el único, entre las grandes economías donde la confianza ha empeorado tras tres meses de subida y donde han caído las expectativas de empleo.

El deterioro de estos indicadores responde así al pico de contagios registrado en España desde principios de mes y a las recomendaciones de los países de la zona Schengen de no viajar a España, llevando al turismo a dar por terminada la campaña de verano a finales de agosto y adelantar el cierre de hoteles.

Y es que los rebrotes de la pandemia y la reactivación de las restricciones a la movilidad, unidas a posibles tensiones en los mercados de deuda soberana son las grandes amenazas que pueden dar al traste con la incipiente recuperación económica de Europa  y su vuelta a la senda de las tasas positivas de crecimiento, que los principales bancos de inversión y casas de análisis ya han retrasado hasta primavera del año próximo. Así, según el consenso de Bloomberg, el PIB de los grandes países del Viejo Continente no registrará crecimientos interanuales de forma generalizada hasta el segundo trimestre de 2021, periodo que dará el pistoletazo de salida a incrementos más lentos pero sostenibles que permitirán a las distintas economías recuperar los niveles precoronavirus a lo largo de 2022, siendo España la que más tarde en llegar. En concreto, España,  registrará un rebote interanual del PIB real en el segundo trimestre de 2021 del 18,9%; Alemania del 10,4%; Francia del 18,2%, Italia del 14,9% y Reino Unido, que no forma parte de la UE pero cuya economía sigue muy vinculada a la unión, del 20,8%. Estas fuertes tasas de crecimiento están condicionadas por el desplome de la actividad registrado en el segundo trimestre de 2020, cuando los países activaron confinamientos parciales o totales y cerraron las fronteras al tráfico de pasajeros para frenar la propagación del Covid, que ya había colapsado los hospitales.

Antes del repunte del año que viene, la caída interanual del PIB se irá suavizando conforme la economía y la movilidad se vayan reactivando, siempre y cuando no se retomen los confinamientos que, según las patronales, serían «letales». Así, tras registrar retrocesos de doble dígito en las grandes economías en el trimestre del Gran Encierro, que en el caso de Reino Unido, Francia y España superan el 19%, se espera que 2020 termine con caídas del PIB más contenidas. El consenso del mercado apunta a un descenso del 9,9% en el país galo, del 10,8% en España, del 10,6% en Italia y del 6,3% en el germano.

En términos intertrimestrales, los primeros crecimientos ya se registrarán desde julio, pero será una mejora ficticia porque se viene de muy abajo por el parón económico y cualquier movimiento, por pequeño que sea, se traduce en un alza.

Volviendo al rebote esperado por el consenso de analistas de Bloomberg, a partir de la primavera de 2021 se espera una lenta y sostenida recuperación de la economía hasta volver a los niveles precoronavirus que refleja de nuevo la Europa de las dos velocidades. El mercado y los expertos consultados  dan así por descontado que Alemania saldrá mucho antes de crisis mientras que otros países como España o Italia, fuertemente golpeados por el virus, tendrán mas problemas para volver a crecer por su fuerte dependencia del turismo   y la mayor caída registrada en los primeros compases de la pandemia del Covid. Así, España,  ha sufrido el mayor daño económico con un descenso del 22,7% del PIB acumulado en el primer semestre dado que la contracción entre abril y junio ha sido mayor de lo esperado: un 18,5%.

Las dos velocidades

«España forma del grupo de países que más va a tardar en recuperar los niveles precovid y volver a crecer. Además de afrontar la pandemia con una fuerte debilidad financiera (alta de endeudamiento y baja de ahorro), el Gobierno decidió cerrar toda actividad esencial durante casi un mes, lo que ha erosionado fuertemente la base de la economía. El modelo de gestión de esta crisis ha supuesto golpear partes muy importantes de nuestro PIB, como es el turismo y restauración, pero también la automoción y la construcción», explica Javier Santacruz, miembro del think tank Civismo.

En este punto, UBS señala que la recesión de Alemania y otros países del norte de Europa será «menos severa» y la recuperación más rápida que en España, Francia e Italia «dada la mayor dependencia de estas últimas de las pymes y los sectores de servicios más afectados por el bloqueo, así como sus amortiguadores fiscales más débiles».

Y es que Alemania llegó a la crisis con una base más solida (menor deuda y más ahorro) que le permite tener un mayor acceso al mercado de capitales y poner en marcha uno de los programas de estímulo más fuertes de Europa y de fondos de rescate ( ha entregado a Lufthansa, 9000 millones de euros  para garantizar su supervivencia mientras que España tiene un fondo de 10.000 millones para ayudar a todas las empresas de todos los sectores que considera estratégicas).

En esta línea, el país que preside Angela Merkel, que tiene una base más industrial, intentó mantener su actividad económica todo lo posible mientras que otros países como Suecia ni siquiera se aprobó un confinamiento.

Más allá de desigual, la recuperación en la zona euro va a ser más lenta que en otros países como China o EEUU. «Esperamos que la recuperación de la crisis de Covid sea relativamente lenta, con niveles de PIB de la zona euro a finales de 2021 todavía alrededor de un 1% por debajo de los niveles previos a la crisis. Además, seguimos proyectando una importante división norte-sur, con un retorno más rápido a los niveles anteriores a la crisis en el norte que en el sur», explica UBS en un informe publicada en agosto en el que, pese a que da «la recesión por terminada»,no espera que el PIB vuelva a los niveles de 2019 antes del 2022 o 2023.

«Es probable que el aumento de las quiebras y el desempleo lastren de forma duradera el consumo de los hogares y la inversión fija, que en conjunto representan el 75% del PIB», señala. En este punto, UBS prevé que a finales de 2021 la economía de la zona euro esté un 1,1% por debajo de los niveles anteriores a la crisis del Covid-19. Por países, Alemania es la que más se va a acercar a los datos de 2019 al quedarse un 1% por debajo. Italia y Francia terminará el ejercicio con una caída del 1,8% respecto de 2019 mientras que España será la más rezagada con un PIB un 2,9% inferior a los niveles precoronavirus. «En la guerra, la velocidad de un convoy la marca el vehículo más lento. Y eso es lo que pasa en Europa con España, que tardará mucho en volver donde estaba antes de la pandemia por su fuerte dependencia del turismo y la hostelería lastrando el ritmo de recuperación de la zona euro. Tenemos un modelo de negocio que depende de la cercanía social y la movilidad por lo que cuando crisis afecta a esas dos variables, como la del coronavirus, nos cae más y se recupera peor. A España le costará más de un año volver a los niveles precovid. Dependerá de la próxima temporada de verano», explica Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance.

En este punto, la OCDE ha percibido una inflexión a la baja de la actividad económica en España que va a contracorriente de la tendencia general de sus miembros, en los que se refuerzan los signos de recuperación aflorados desde hace dos meses.

Oportunidad para crecer

El consenso del mercado da por hecho que la economía va a recuperar los niveles de 2019 a medio plazo. La velocidad dependerá de la vacuna o de la mejora de las terapias que permitan garantizar unas mayores tasas de supervivencias y eviten que los hospitales de colapsen. Para Bankinter, el shock económico vivido en el segundo trimestre de 2020 no adelanta un cambio de ciclo económico y espera que 2022 ya esté normalizado y registrando tasas de crecimiento animadas por las mayores tasas de ahorro y los programas de liquidez activados por la UE así como el impulso al desarrollo de las nuevas tecnologías.

Una teoría que comparte Alvaro González, que asegura que «una vez puesto el contador a cero» muchos países podrán impulsar sus tasas de crecimiento porque «tendrán un motor de liquidez y de ayudas que no tenían ante la crisis». Y es que, los 750.000 millones habilitados por la UE a medio plazo entre prestamos y transferencias supondrán un estímulo económico y monetario para Europa que podrán aprovechar desde antes países como Alemania. En el caso de España, hay más pesimismo porque el país saldrá con una economía más deteriorada y mayor paro y porque se ha quedado muy atrás en la revolución digital.

 

Deja un comentario