Paysandú 2020…mirando hacía mayo.

  • Las cartas están a la vista: 
  • bipartidismo
  • oferta electoral sin mayores sorpresas 
  • un clima electoral entre cambio y resistencia
  • De cómo operen y se retroalimenten estos factores dependerá el resultados

Vayamos por parte…..

Paysandú como bipartidismo.

Hay dos tipos de sistemas de partido departamentales en Uruguay: predominantes y bi-partidistas. Predominantes: un partido gana ininterrumpidamente y con distancias sustanciales sobre el segundo; la alternancia entre partidos no es una posibilidad en el corto plazo y la competencia tiende a centrarse en la interna de ese partido; presenta una baja nacionalización: los resultados de las nacionales y departamentales tienden a diferir mucho. Casos: Rivera, Montevideo, todos los departamentos del centro y del este (salvo Rocha y Maldonado) y Colonia. Bipartidistas: dos partidos se distribuyen casi simétricamente el apoyo electoral y los demás partidos  tienden a ser marginales; la alternancia en el gobierno es una posibilidad inmediata y la competencia es entre partidos; presenta alta nacionalización: los resultados de las elecciones nacionales y departamentales tienden a asimilarse, generándose una lógica de balotaje. No hay segunda vuelta sino que la primera y segunda preferencia de los electores convergen en candidaturas con chances y que representan un mismo eje ideológico. Casos: Artigas, Paysandú, Maldonado, Rocha, Salto y Rio Negro. Otra característica es que se da en la totalidad de los casos: si el intendente en funciones no logra ser reelecto el intendente hay rotación de partidos, en otras palabras, lo plebiscitario de la reelección no es para la persona sino para el partido: le sucedió a Pintos y Bentos en Paysandú, a De los Santos en Maldonado, a Fonticiella y a Coutinho en Salto.

Paysandú es bipartidista y posiblemente procesará una lógica ballotage, tal como lo vimos en elecciones anteriores: 2009 el FA 36.000 votos el resto 40.000 votos y en 2010 el FA 32.000 y resto 39.000; 2014  el FA obtuvo 40000 votos y el resto 39.500, y en 2015 el FA obtuvo cerca de 36000 votos y el resto 40.000.; en el 2019 el FA obtuvo 33.000 votos y el resto cerca de 50.000 votos. Desde los números fríos diríamos para retener la Intendencia el FA debería retener los 33.000 votos y lograr al menos la mitad de los votos del PC y de CA; y para recuperarla, el PN debería retener sus 29.000 votos y mantener la lógica ballotage para obtener el apoyo de CA, PI, PG y principalmente el PC. Algunos movimientos ya han ido en esta línea: el anuncio de CA de apoyar la candidatura de Olivera (PN) y la designación de Verri como subsecretario en el MIEM dejando al PC sin una candidatura fuerte (similar calculo en Maldonado con Cardozo). No me imagino a Strozzi y a De Benedetti votando por el FA. Entre los dos suman en torno a 1000 votos, nada despreciable para una competencia que se dirime con 1500 votos. Desde esta perspectiva diríamos que el PN arranca con ventaja.

Pero la linealidad no es buena consejera, así que veamos que nos puede decir la oferta y el clima electoral.

 

La oferta electoral. Dos partidos y 6 candidatos.

Primero, ambos partidos con chances (FA-PN) irán con tres candidaturas, luciendo un aprendizaje colectivo de que la triple candidatura es condición necesaria no suficiente para el éxito (le paso al PN en 2005 y al FA en 2010). 

Segundo, ninguno de los 6 candidatos despierta alguna suerte de intriga en el electorado, todos son del establishment político (parlamentarios, intendentes o ex intendentes, directores generales, y alcalde). La ciudadanía sabe lo que da cada uno, que representa, que liderazgo ejerce, y que modelo de gestión desarrollaría eventualmente. Olivera y Bottino pueden representar mayor incógnita. 

Tercero, el FA tiene la oferta de menor alcance y que más se superpone. Ninguno de los tres candidatos es representativo del interior (1 de cada 5 votos está ahí), y García y Bottino tienen más llegada a sectores populares que a otros, mientras ningún candidato llega de forma exclusiva a sectores medios, profesionales y empresariales. De lo contrario, el PN domina en el interior, con un Alcalde encolumnado tras la candidatura de Olivera (Ayende) y tres tras la candidatura de Bandera (Ceballos, Barrute y Soarez de Lima), y aunque también superpone electorado con Bentos y Olivera hacia sectores populares, tiene en Bandera una candidatura con potencia llegada sectores profesionales y empresariales.

Pero vayamos desglosando cada una de estas candidaturas, con el objetivo de ir identificando aquellas con mayor potencial de éxito. 

FRENTE AMPLIO.

Caraballo (Vertiente Artiguista-77). El plebiscito

Una reelección es un plebiscito, un sí o un no. La gestión de Caraballo tiene ética, no hay en ella mayores manchas desde esa perspectiva. Sin embargo su anuncio del “volantazo” o de un “giro de 180º” y de re jerarquizar a Paysandú parece una cuestión de no alcanzar. En otra palabras, termina la gestión sin mayores resultados en función de aquella semántica transformadora, salvo en cultura y artesanías, deja la sensación de que cierra con cosas en marcha e inconclusas. El desempleo ha golpeado el departamento, y la infraestructura urbana continua como un déficit estructural, lo que le dificultará la llegada en los sectores más humildes. En síntesis, “no robó pero no hizo”. Por otro lado, ha montado un gabinete donde premió a sus principales aliados políticos y  no políticos pero de su confianza personal dejando por fuera a medio FA por lo que le costará encontrar en la militancia una defensa acérrima de su gestión. Por último, uno de sus principales apoyos fue el FLS, grupo de sectores que hoy apoyan la candidatura de García. Su principal aliado de peso será la 3311, sectores al que pertenecen el Secretario General y el Director de Obras, y la 5005. Dado esto, me imagino una campaña de Caraballo mostrando sus aciertos y proponiendo continuidades cuyos resultados van más allá de cinco años, enfatizando en la lógica de procesos más que de resultados, y distinguiendo su gestión de los modelos tradicionales. Su principales públicos serán los frenteamplistas no sectorizados, sobre todo de sectores medios donde se concentraron su intervenciones exitosas. Alguna guiñada al PC y a CA. No tiene mucho más.

Bottino (MPP- 609). La incógnita y el desafío

Es la única candidata mujer. Se ha mostrado siempre del lado de los sectores más desfavorecidos (en marchas sindicales, empresas gestionadas por trabajadores, etc.) por lo  que es la candidatura que representa la mayor sensibilidad social. Tiene como ventaja la incógnita de no haber ocupado nunca un cargo en la Intendencia, y como desafío tiene el romper  una “maldición” de su sector (MPP) en Paysandú, la de no retener su votación entre Octubre y Mayo. En el 2010 cae casi a la mitad respecto al 2009, en el 2015 casi un tercio respecto al 2014, y en el 2019 si bien fue la lista más votada, tuvo 5000 votos menos que en el 2014. Su público preferido y casi exclusivo son los sectores populares, y puede encontrar en el Partido Comunista y otros sectores minoritarios volcados a la izquierda sus aliados. El “pobrerismo” y el “obrerismo” en una sola candidatura. El Partido Socialista ya ha oficializado su apoyo a Bottino, por lo que la candidata puede encontrar en ese sector una leve llegada a sectores medios y profesionales, dado que es sus cuadros políticos son predominantemente técnicos, universitarios y empresariales.

García (AU-2121). El traspié y el voto de opinión.

Candidatura aprobada a iniciativa de las bases y no de sectores, lo que a priori nos hace pensar que le costará encontrar socios sectoriales fuertes. Su trayectoria política inicia como Director de Obra en la primera Intendencia del FA donde le tocó “bailar con la más fea”: poco presupuesto y alta demanda. La prioridad eran los “pozos del alma”. Desde esas limitaciones, se generó en García  una imagen más bien negativa. Luego asumió como Director de Servicios en la actual administración desde donde revirtió con relativo éxito dicha imagen. Sus aspectos más positivos son: su vínculo con sectores pobres, principalmente desde la “gestión de lo social” en las inundaciones, y su capacidad de mando, lo que pude ser un componente seductor para electores mayores románticos del “belvisismo”, u otros electores que demandan intendentes “firmes” y “verticales”. Sin embargo sorprendió a propios y ajenos su magra votación como candidato a diputado, que lo ha llevado a su primer traspié electoral y a cosechar pocos apoyos sectoriales, por lo que su campaña dependerá más del voto de opinión que del voto disciplinado e ideológico. Un voto de opinión siempre es un voto mesiánico, 

PARTIDO NACIONAL

Bentos (herrerismo). Vino viejo en odre nuevo. 

De todos, es el que más ocupo cargos en la Intendencia. Director General, Secretario General, e Intendente. Como nuevo presenta su adhesión al herrerismo, el “hombre del presidente” en Paysandú, logrando un hecho histórico: darle relevancia e incidencia al herrerismo en tierras wilsonistas. Como negativo tiene 1) una derrota electoral  2) que Paysandú tiene muy presente los sucesos negativos de su gestión (Casita del Parque, sobre sueldos, ingresos discrecionales, presupuestaciones cuestionadas, horas extras a cargos Q13, etc.) los cuales difícilmente estén por fuera de los enunciados de algunos de los candidatos del FA 3) su traspié electoral y su escorada hacia el herrerismo, implicó la emergencia de nuevos liderazgo (principalmente Olivera) y la pérdida de apoyo de referentes importantes que prefirieron la lealtad a Larrañaga.

Bandera. El gerente paisano.

Dos veces Alcalde de la tercera ciudad más grande del departamento, e Intendente interino. Es una de las candidaturas que tiene más aspectos positivos que negativos. En su periodo como intendente mostró ejecución, productividad y dio señales fuertes para la interna nacionalista y para el electorado, me refiero a la remoción de altos jerarcas del “bentismo”. Tiene el apoyo de la mayoría de los alcaldes que le permitirá una llegada cómoda al electorado del interior. Logró el apoyo de algunos referentes claves  que otrora apoyaban otros líderes nacionalistas. Otro aspecto positivo es su llegada al electorado del núcleo centro urbano de la ciudad capital, lo que esta mostrando un imagen sostenida desde una demanda de autoridad, productividad y buena gestión. Como aspecto negativo tiene que es relativamente menos conocido que los demás candidatos, y que tiene poca llegada a sectores populares de la ciudad capital. Su estrategia debería ser orientada a reafirma sus aspectos gerencialistas, algunas señales a los sectores populares, y un alto y temprano nivel de exposición para reducir la brecha de popularidad.

Olivera. Vino nuevo en odre viejo.

Es el más joven de los candidatos. Es el nuevo líder del PN en Paysandú, siendo el más votado en la interna,  ha logrado retener la diputación, y cuanta con la venia de Larrañaga. Ocupó lugares de conducción en la Intendencia durante la administración Bentos: Vivienda primero y Director de Obras después. Cuenta con el apoyo de los principales cuadros políticos que antes apoyaban a Bentos. Tiene mayor llegada a los sectores populares mediante una red de referentes barriales. Es una candidatura apoyada más en la lista (51) y en la persona que en algún relato, carece –o al menos no muestra – equipos de gestión por lo que le está costando llegar a sectores medios, sobre todo profesionales.

Un clima electoral entre cambio y resistencia

Que relato se instale es clave en cualquier campaña electoral, hacia donde se vuelca el clima puede favorecer o perjudicar a las distintas candidaturas. No hay mucho margen para los relatos: el cambio o la resistencia. El primero izado por los socios de la coalición, con un ánimo de cambio de época que no sea solo a nivel nacional, además de señalar las ventajas de contar con gobiernos del mismo partido en ambos niveles. El segundo pregonado por el FA, apelando a una resistencia popular desde los gobiernos departamentales, lo que tendrá mayor calado si la ley de urgente consideración lleva medidas entendidas como antipopulares. Lo que sí es claro, que será muy difícil que la política departamental sea totalmente autónoma, y se discutan y construyan relatos exclusivamente departamentales.

ACERCANDO LA LUPA

De las 6 candidaturas no todas tienen las mismas posibilidades. En el FA el mejor posicionado es Caraballo dado los antecedentes en Paysandú y en otros departamentos de similar competencia, de que si no se logra la reelección hay rotación de partidos. Por otro lado, la principal alternativa dentro del FA es Bottino, que también dado los antecedentes no logrará retener todo el electorado y los apoyos sectoriales que recibió no están en su mejor momento: 6000 votos propios, 2000 del PS y 2000 del PCU, unos 11.000 votos. Y por último, porque las candidaturas de Bottino y García dividen el electorado frentista no “guillermista”. En el PN, creo corren con ventaja Olivera y Bandera, dado que un relato de cambio no favorece a alguien que ya estuvo y cuya reelección no fue aprobada por la ciudadanía. 

Podemos sostener que el próximo intendente está dentro de esa triada? Claro que no, pero las probabilidades están, como todo en las ciencias sociales.

Y Cabildo Abierto?

Fue el cuarto partido más votado las elecciones nacionales en Paysandú, y al igual que en el esto del país, parte importante de su electorado fue una fuga de votos desde la izquierda, sobre todo de sectores pobres y de personas mayores. Retener el electorado de CA  es clave para aquellos partidos que comparten una sensibilidad política tienen chances de retener o de ganar una Intendencia. Varias experiencias se están desarrollando en este sentido: Rocha, Rivera y Salto son las más relevantes. Esto ha traído problemas. En Rivera CA y el PN pretenden aliarse –alianza dentro de la alianza- y desafiar la hegemonía colorada, en Salto esa misma alianza se viene acordando y provocó la reacción del Partido Colorado, dado que es un escenario fértil para la vuelta de Coutinho lo cuál puede verse frustrado si  el bloque “anti frentista” va dividido. En Paysandú podría darse una réplica aunque es muy costosa: i) CA proporcionaría un nombre que no haya competido en las internas ni en las nacionales, ii) implicaría que el PC pueda reivindicar su derecho a incorporar un nombre dentro de la traída que presente el bloque iii) en cualquier de los casos implicaría que uno de los 3 nombres nacionalistas deba ser dado de baja, lo que implicaría un costo dado que ese electorado puede verse no representado por arreglos de cúpula y generar un voto castigo. Todo dependerá de la capacidad de negociación entre partidos y a la interna de cada partido.

Autor; Politólogo  Iván Sanchez

 

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