No es «una bobada».

De tiempo en tiempo hacen gala de su enorme soberbia e impunidad… Nos  hacen notar del desmedido  poder que les hemos concedido, sin exigirles nada a cambio. Y estoy cada vez más convencido que ninguno escapa a esta regla.

Me refiero a los políticos profesionales. Esa “casta” especial  que durante seis o siete meses antes de una elección se muestran  como iguales a nosotros pero que apenas logran su objetivo, o sea nuestro voto, actúan como siempre lo han hecho, con soberbia, egoísmo, impunidad, avasallando el derecho de los demás.

Todo esto quedó nuevamente de manifiesto esta semana cuando  el Informativo Sarandí hizo conocer un audio de cómo un legislador nacional, productor citrícola,  trata a una mujer que es su empleada.  O mejor dicho como la destrata.

Allí el diputado salteño, Omar Estévez, le dice groseramente a una subordinada que el trasladó en uno de sus ómnibus a 7 u 8 personas que estaban contagiados de coronavirus y asegura que eso “es una bobada”. Total desparpajo e impunidad.

Cuando a los demás ciudadanos de este País desde el  Parlamento se les  insiste con una ley que puede penar a quienes atenten contra la salud de los demás, delito de peligro, se le denomina. Nos preguntamos,  no le alcanzará esa ley a este legislador?  Estévez, un diputado,  le dice a una empleada que eso es una “bobada”. Total falta de respeto y consideración por la vida y la salud de los demás.

Un legislador al que  entre todos los uruguayos le pagamos su sueldo, un muy sueldo. Y esto es solo una muestra, personajes de este estilo  “sobran” en la política uruguaya, en todos los partidos. Tengo muy claro y desde siempre que mostrar este tipo de actitudes en definitiva no conduce a nada.

Siempre estará aquel que porque se  habla de uno en particular saldrá a defender al de su partido y lo pondrá como ejemplo de que no es así. Lamentablemente estas historias se repiten en todos las tiendas políticas.  Luego llegado el momento la pasión que despierta una bandera partidaria permite dejar de lado  estos episodios, los disimula y como somos proclives a olvidar rápido lo hacemos y si es de los nuestros más rápido aún.

Esto no debería de funcionar así, no  tendríamos que  permitir que funcione de esta manera. Deberíamos de tener en cuenta SIEMPRE que el destino, su “carrera”, su futuro depende de nosotros, de todos nosotros. Hoy se ve muy lejos el tiempo de que podamos realmente crear conciencia cívica,  por ahora esto  sigue  siendo una expresión idiomática carente de sentido y de contenido para muchos.

Pero nosotros, PUEBLO,  sin que nos manipulen y nos manejen, deberíamos de    promover una reforma de  la Constitución  que termine con estos atropellos. Me parece,  lamentablemente,  que ese tiempo está lejos aún…

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