Lentamente Brasil ve mejorar sus números en economía.

El Producto Interno Bruto (PIB) brasileño creció un 0,6% en el tercer trimestre, en comparación con los tres meses anteriores, según los datos publicados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El resultado, un poco mejor de lo que estimaba el mercado, confirma una trayectoria de recuperación de la economía brasileña, en la que han contribuido la agricultura, que aumentó un 1,3%, la industria (0,8%) y los servicios (0,4%), que tienen un impacto mayor porque representan aproximadamente dos tercios del PIB.

Las inversiones comerciales (formación bruta de capital fijo) aumentaron un 2%. Por otro lado, el consumo del Gobierno disminuyó un 0,4%. «En términos de demanda, las inversiones han crecido, impulsadas por la construcción, que había caído durante 20 trimestres consecutivos y desde el trimestre anterior muestra una recuperación en comparación con el mismo período de 2018. El consumo de los hogares también crece, mientras que el gasto del Gobierno —incluidos los gastos de nóminas y otros, excepto las inversiones—, se reducen en todas las esferas debido a las restricciones presupuestarias», dice Rebeca Palis, coordinadora de Cuentas Nacionales del IBGE.

Por el lado de la oferta, el consumo de los hogares impulsó el sector de los servicios (0,4%), en el que se destacaron las actividades financieras (1,2%), el comercio (1,1%) y el segmento de información y comunicación (1,1%).

El crecimiento de la industria se debe a las industrias extractivas (con un aumento del 12%, impulsado por el crecimiento de la extracción de petróleo) y a la construcción (1,3%). Por otro lado, bajaron en el tercer trimestre la electricidad, el gas, el agua, el saneamiento, las actividades de gestión de residuos (-0,9%) y las industrias de transformación (-1%). En el sector exterior, las las exportaciones de bienes y servicios  cayeron un 2,8%, mientras que las importaciones crecieron un 2,9% en la misma comparación.

Las revisiones mejoran los resultados

El IBGE revisó el crecimiento del PIB del segundo trimestre y lo aumentó de 0,4% a 0,5%. Y el resultado del primer trimestre se cambió a estable, en lugar de indicar un retroceso del 0,1%.

La economía brasileña da muestras de recuperación, pero a un ritmo todavía lento. Se sustenta en un mayor consumo de los hogares, unos tipos de interés más bajos, una inflación controlada y la expansión de las operaciones crediticias. Sin embargo, el país enfrenta una serie de obstáculos que dificultan una recuperación más sólida, como el alto índice de desempleo  y la incertidumbre política sobre el avance de las reformas económicas.

Para el año que viene, el mercado prevé una aceleración del ritmo de la recuperación económica. Según el resultado más reciente del boletín Focus, una publicación semanal del Banco Central de Brasil que se basa en las perspectivas de las cien principales instituciones financieras, se prevé un aumento del 2,2%. Esta es la tercera semana seguida en que la previsión del indicador aumenta. En cuanto al pronóstico del PIB de 2019, los expertos consultados por el Banco Central aumentaron su estimación con relación a la semana pasada. El crecimiento esperado es del 0,99% a fines de este año.

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