La UE organiza un rescate de 750.000 millones de euros, para sus socios afectados por el coronavirus.

Los líderes de la UE dedicaron hoy algo más de cuatro horas a su primera discusión sobre el mayor estímulo fiscal jamás armado por el bloque, como respuesta a la crisis del coronavirus. Son 750.000 millones de euros del nuevo fondo de recuperación y 1,1 billones del presupuesto plurianual comunitario para 2021-2027. Quizá fue lo mejor que podía pasar, según confesó un alto cargo comunitario la víspera, dadas las reducidas expectativas y las enormes diferencias entre los países.

Tal y como se esperaba no hubo resultados, ni tampoco sorpresas. Quizá fue lo mejor que podía pasar, según confesó un alto cargo comunitario la víspera, dadas las reducidas expectativas y las enormes diferencias entre los países.

Esta primera discusión sirvió sobre todo para que los jefes de los 27 Ejecutivos expresaran sus prioridades y ventilaran sus recelos sobre el megapaquete.

«No subestimamos las dificultades», explicó tras el encuentro virtual el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Todos coincidieron en el clima constructivo, el sentimiento de urgencia compartido, y el respaldo unánime a sacar adelante una respuesta ambiciosa,  para la recuperación, que combine solidaridad, inversión y reformas, según añadió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, responsable de la propuesta.

«También me alegró escuchar que muchos líderes enfatizaron que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para llegar a un acuerdo pronto en el Consejo Europeo, antes de las vacaciones de verano», añadió.

La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fueron algunos de los que también expresaron la urgencia por lograr un acuerdo político en julio, y que requiere la unanimidad de los 27. Otros como el holandés Mark Rutte se mostraron más prudentes.

Si se lograra, se daría tiempo suficiente para conseguir el aprobado del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales en la segunda mitad del año. Así el dinero podría empezar a desembolsarse a principios de 2021. A España le podrían tocar unos 140.000 millones de euros, 77.000 de ellos en ayudas a fondo perdido.

Michel presentará en los próximos días una propuesta, un cuadro negociador en la jerga comunitaria, con el que intentar acercar la enorme distancia que separa a los países, sobre todo a los llamados «Cuatro Frugales» frente a los países más afectados por la pandemia, como Italia y España, en gran medida respaldados por Francia y Alemania.

Esa propuesta será la base para una nueva cumbre presencial en Bruselas «a mediados de julio», explicó el belga, la primera desde que golpeara la pandemia en Europa.

Michel resumió que la discusión de ayer fue «muy útil» para identificar los puntos conflictivos, aunque resaltó que existe «una fuerte voluntad política común» por involucrarse y lograr un acuerdo.

Los principales puntos que separan a los 27 son el tamaño del fondo de recuperación, el porcentaje entre ayudas a fondo perdido (500.000 millones de euros) y préstamos (250.000 millones), el criterio para repartir los fondos y la condicionalidad para acceder a la ayuda. También los nuevos impuestos europeos que se crearían para financiar el fondo.

España e Italia no quieren una condicionalidad dura, sino reformas generales que refuercen aspectos como la dimensión digital o ecológica de las economías.

Sin embargo, los frugales aprietan y piden no solo reformas concretas sino también que los países equilibren sus cuentas

Rutte comentó tras la videoconferencia que «la solidaridad no es solo cuidar a otros países, sino que también que esos países hagan todo lo que pueden para reformar su sistema de pensiones, su mercado laboral, su fiscalizad o combatir la economía sumergida».

La Comisión tiene previsto considerar los ajustes fiscales necesarios al discutir con los países los planes nacionales que propongan para acceder a los fondos.

Una condicionalidad más exigente, y mayor implicación de los Estados miembros en la gestión del fondo, ayudará a que los frugales aflojen su posición respecto al tamaño y la concesión de ayudas a fondo perdido.

Estos países y Alemania también pelean por mantener los ‘cheques’ que obtienen del presupuesto comunitario para reducir sus contribuciones netas, otro de los puntos conflictivos porque el resto de países los quieren eliminar. Merkel sugirió que si los contribuyentes netos ceden con el fondo de recuperación, los demás tendrán que aceptar los cheques.

Lagarde advierte de la «dramática caída» de la economía

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reforzó el sentimiento de urgencia para actuar en la videoconferencia con los líderes. La francesa les advirtió de que «la economía de la UE está experimentando una caída dramática«, según explicaron fuentes comunitarias al tanto de sus palabras.

La «fuerte caída» se materializaría en un pinchazo del PIB en la zona euro del 13% el segundo semestre, aunque mantuvo las previsiones del BCE de una caída del 8,7% en 2020 y un repunte del 5,2% en 2021.

Lagarde además avisó a los 27 que lo peor está aún por llegar en el mercado laboral, ya que todavía no recoge los efectos completos de la peor recesión económica en la historia de la UE. Adelantó que el desempleo en la zona euro podría llegar al 10%.

Lagarde urgió a los líderes a acordar su plan de recuperación rápidamente, y añadió que los mercados financieros estaban relativamente tranquilos debido a las expectativas de que el bloque actuarían pronto.

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