La recuperación es posible, está en cada uno.

El rapero Kung Fu Ombijam recuperó su libertad hace 7 meses, tras una década en prisión. Su nombre real es Federico González. Tiene 34 años y dos hijos preadolescentes. Ariana de 12 años y Santi de 9.

Su primer grupo de hip hop lo armó cuando tenía 13 años. El camino no fue fácil. «Desaprender», como lo califica, implicó mucho trabajo. Estuvo en el Comcar y en la Cárcel de Canelones, hasta que llegó a la Cárcel de  Punta Rieles. Participó de talleres de murga y de clases de yoga (espacio Ombijam) que le permitieron abrir la cabeza y descubrir que otra forma de vivir es posible.

Estuvo preso por dos hurtos, tenencia de armas y copamiento. Fue adicto a las drogas y su deseo de tener dinero fácil lo llevaron a cometer los delitos, de los que se arrepiente. Ahora sigue yendo a la cárcel pero es para dictar talleres para Nada Crece a la Sombra y consiguió trabajo haciendo piscinas. «

El arte en situaciones difíciles es una herramienta para zafar y llevarte a otro lugar que no sea el problema,. Es un mundo paralelo al de la cárcel. Nos siguen tratando como números, en la cárcel y en la vida” ha manifestado Kung Fu Ombijam

González contó que tenía condena hasta el 2027, pero salió antes por buena conducta. “Me siento feliz y contento por haber modificado mis pensamientos. Agradezco y celebro el proceso que pude hacer entre compañeros y algunos funcionarios”.

El rapero reflexionó, además, sobre la rehabilitación. “Es cuidar a las personas que están teniendo sus propios procesos, no es sacarle un cuchillo. La requisa no es rehabilitación. Rehabilitar es que los funcionarios y el sistema te apoyen y te hagan entender para qué se necesita un cuchillo”.

También recordó a Luis Parodi, exdirector de la cárcel de Punta de Rieles, como un buen funcionario. “De los pocos que te comen la cabeza”. Manifestó sobre las personas que salen en libertad, que «hay pibes y pibas que salen del sistema carcelario y cuando son libres no tienen donde ir a dormir… Es más, de diez personas que salen hay siete que están viviendo en la calle hoy», aclaró que, por suerte, no es ese su caso ya que tiene vivienda donde alojarse.

«No quiero hacer más nada que tenga que ver con lo delictivo», sentenció Kung Fu OmBijam, que no solo utiliza muchas de sus vivencias y pensamientos para crear sus canciones, sino que también para ayudar a otros a través de talleres en Nada Crece a la Sombra.

El rapero indicó que le interesa desde su experiencia «aportar a pibes que quieran zafar con alguna herramienta de la delincuencia o de la violencia».

A pesar de los talleres que realiza y de hacer «algunas changas», en abril de este año publicó en su twitter: «Ando en la búsqueda de trabajo todavía, encontré algunas changas pero sigo por lo más formal aparte de los talleres. Si alguien sabe de algo pegue el chiflido y sepan que soy responsable. Gracias. Seguimos haciendo música que eso no se pierde, pero las producciones salen guita».

 

Deja un comentario