La radio, esa magia que aunque muchos le han pronosticado su deceso, sigue más viva que nunca.

Este jueves 13 de febrero se celebra el Día Mundial de la Radio, una fecha señalada por la ONU para destacar la labor de este medio de comunicación desde su nacimiento. El medio de comunicación supuso una revolución en la comunicación del siglo XX.

Su nacimiento fue fruto del trabajo de muchas personas, pero las bases teóricas de la propagación de ondas electromagnéticas las estableció James Clark Maxwell en ‘Una teoría dinámica del campo electromagnético’, documento dirigido a la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural.

Tras ser utilizada en la 1ª Guerra Mundial, desde 1920 proliferaron las estaciones de radio con emisiones de entretenimiento e información. La generalización de los transistores llegó en los años 50, facilitando el transporte de los dispositivos. Se establece así como medio de referencia en cuanto a información y entretenimiento.

¿Por qué se celebra el Día Mundial de la Radio?

La celebración del Día Mundial de la Radio todos los el 13 de febrero es relativamente reciente. Tanto, que todavía no ha cumplido una década. La ONU estableció esta fecha en el año 2011, como conmemoración de la creación de Radio de las Naciones Unidas en 1946.

Como explica la ONU en su página web, la propuesta tiene su origen en la Academia Española de Radio: en 2008 el que fuera su presidente, Jorge Álvarez, solicitó su instauración al entonces director general de la UNESCO, Koichirō Matsuura. La resolución fue aprobada durante la 36ª Conferencia General del organismo, a petición expresa del Gobierno de España.

El objetivo de esta celebración es destacar la importancia social de la radio. Este medio, según la ONU, es esencial a la hora de transmitir información y crear opinión entre la población.

El siglo XXI ha supuesto un auténtico reto para la radio, que vive en transformación obligada tras la irrupción total de internet en nuestra vida cotidiana. Al contrario de lo que muchos podrían creer, el medio sigue en buena forma, con muchas cosas aún por decir.

Si queremos destacar momentos en los que la radio ha demostrado su extraordinario poder sobre la opinión pública y la información, es obligado señalar el caso de la adaptación radiofónica de la novela ‘La Guerra de los Mundos’ de H.G. Wells. Ésta fue llevada a las ondas por Orson Welles en 1938.

El 30 de octubre de ese año, la cadena de radio estadounidense CBS emitía un relato para todo EEUU que los oyentes tomaron por una noticia real. El pánico cundió entre la población, dando por cierta una historia ficticia en la que nuestro mundo era atacado por extraterrestres. Este evento ha sido estudiado a posteriori como un experimento social sobre el poder de los medios de comunicación, reproducido tanto en radio como en televisión.

Otro hito histórico que fue ampliamente seguido a través de las ondas fue la llegada del hombre a la Luna.  A pesar de que la televisión ya se había instalado como parte de los hogares en todo el mundo, en muchas partes del planeta aún no llegaban señales que no fueran de radio, e incluso el factor económico era determinante a la hora de poder adquirir una televisión o tener que conformarse con un transistor.

La radio se erigió como el medio de la inmediatez hasta la explosión de internet. Durante años, muchos eventos políticos, culturales o deportivos han tenido su espacio en las ondas, siempre complementándose con la televisión.

Para muchas de las 5.000 millones de personas que escuchan la radio en distintas frecuencias, esta es, en cierta forma, también una red social, porque muchos conductores de programas de radio  hacen participar a los oyentes al aire con distintas propuestas.

El especialista Martin Scott, conferencista sobre medios y desarrollo internacional de la Universidad de Anglia del Este, dijo que suele pasarse por alto el aspecto social de la radio.

«Puede tener debates en vivo», ejemplificó Scott. «En un diario es mucho más difícil, es mucho más fácil participar en la radio», apuntó.

También destacó la importancia de los debates en vivo y al aire.

«Si quiere que las autoridades sean transparentes, que se tomen en cuenta múltiples perspectivas y que las personas desfavorecidas reciban ayuda y participen en el proceso, la comunicación participativa es vital para lograrlo, y la radio es un medio que a menudo, aunque no siempre, se presta para ello», explicó Scott.

En los últimos años, la carrera por llevar Internet a todas partes opacó el papel fundamental que sigue teniendo ese medio de comunicación para miles de millones de personas, en particular en los países en desarrollo.

De hecho, aproximadamente 75 por ciento de los hogares en las naciones en desarrollo tienen algún dispositivo para escuchar radio, muy por encima del 40 por ciento que tiene Internet, según datos de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Scott recuerda que la radio es un artefacto barato sin costo de funcionamiento, a diferencia de Internet. Pero hay más razones por las que llega a más personas, y en especial para a las más desfavorecidas.

La radio puede emitirse en muchos dialectos distintos y es una fuente de información para 1.000 millones de personas analfabetas, así como para las que tienen problemas de visión. También puede llegar a las poblaciones de áreas alejadas o de difícil acceso, donde todavía ni siquiera hay conexión inalámbrica a Internet.

El pronunciado aumento de los teléfonos móviles en los países en desarrollo no solo permite que más personas tengan conexión a Internet, sino también que tengan acceso a la radio, porque los dispositivos también vienen con receptores de radio.

De hecho, la expansión de la red de redes no necesariamente implica la muerte de las emisoras radiales porque ahora la gente escucha muchos programas de radio y podcasts a través de Internet.

Internet amplió de forma significativa el número de personas que pueden publicar y compartir noticias, pero eso no necesariamente implica que es más accesible que la radio, puntualizó Scott.

No todo el mundo tiene tiempo, conocimientos, teléfonos celulares o electricidad para conectarse a Twitter, recordó, en cambio, para escuchar la radio solo se necesitan baterías.

Pero para que el mayor número posible de personas accedan tanto a la radio como a Internet es importante prestar atención a la gobernanza de esos medios, observó Scott.

«Las protestas de Facebook.org en India y Egipto mostró  para bien o para mal que es crucial la gobernanza de las nuevas tecnologías», indicó, refiriéndose a las manifestaciones contra un plan para abaratar la conexión a Internet en las naciones en desarrollo habilitando el acceso a un limitado número de sitios web.

El plan, calificado de «jardín amurallado», fue muy criticado porque atenta contra los principios de los fundadores de la red de redes, de que fuera un entorno abierto a todo el mundo.

Históricamente, el número de canales de radio se acotó a las frecuencias y a las licencias disponibles para ellos. Y, aunque la radio digital permite ampliar el número de emisoras, Scott advierte que la transición del sistema AM/FM al digital debe gestionarse con cuidado.

La Radio NZ informó hace poco que miles de personas en las Islas Salomón quedaron sin acceso a la emisora Australian Broadcasting Corporation (ABC) a fines de enero cuando esta abandonó la amplitud modulada (AM) en beneficio de la frecuencia modulada (FM) y de servicios en Internet.

Respecto de la importancia y las consecuencias del hecho, Ruth Liloqula, de Transparencia Internacional, dijo a la Radio NZ que tras el último terremoto, los residentes de las zonas más alejadas de Islas Salomón se enteraron de que no habría tsunami gracias a la emisora ABC.

La radio, en definitiva, está viva y no parece que vaya a despedirse de nosotros en un futuro próximo. ¡Feliz Día Mundial de la Radio!

 

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