La macabra avispa parásito que «nace» por la cabeza de sus víctimas.

La naturaleza es, en muchas ocasiones, terrible. Un ejemplo muy claro podría ser el comportamiento de la avispa Euderus set. Este parásito descubierto en 2017 es capaz de adueñarse de las larvas de otras avispas para conducirlas a una muerte segura y que sean sus propios descendientes los que las devoren. Una práctica que se creía solo utilizaba con la especie Bassettia pallida, pero que ahora investigadores de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han registrado en al menos otros siete insectos diferentes, según publican en la  revista Biology letters.

Concretamente, la E. set parasita las larvas de algunas avispas que utilizan las cortezas de los árboles para poner sus huevos. El comportamiento de estos «ingenuos» insectos desencadena unos crecimientos anormales alrededor de las larvas (llamadas agallas), que se convertirá en una suerte de «nido» con refugio y comida hasta que las larvas maduren y salgan de nuevo al exterior.

Sin embargo, las E. set encuentran las larvas de estas avispas -los expertos aún no conocen del todo el sistema concreto con el que hallan el «escondite» de sus víctimas- y les implantan sus propios vástagos. Una vez dentro, las controlan -también se desconoce el mecanismo exacto- y hacen que busquen el camino fuera del árbol antes de tiempo. En el momento que su cabeza sobresale del tronco, los parásitos provocan que las larvas paren de alimentarse, quedando atrapadas. A partir de ahí, las larvas de E. set se las van comiendo desde el interior, hasta que finalmente terminan en su cabeza -la parte más blanda- y salen al exterior para repetir la misma operación.

Y es probable que haya muchos más parásitos extraordinarios por ahí. De hecho, Ward cree que hay más especies de avispas parásitas -la mayoría por descubrir- que especies de escarabajos, de los que se cuentan en torno a las 350.000 familias descubiertas.

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