Japón entregará a cada uno de sus habitantes 855 euros, (100.000 yenes) para salir de la crisis.

La semana pasada se hizo oficial que el Gobierno de Japón iba a entregar 100.000 yenes (unos 855 euros) a todos sus ciudadanos en un intento por estimular el consumo interno, allanar el camino hacía la recuperación económica y amortiguar la crisis del coronavirus. El país lleva sumido en una especie de letargo varias décadas (la conocida como japonización),   a lo que ahora se suma la crisis provocada por la pandemia que está azotando a casi todo el mundo. El plan del gobierno es lanzar una batería de estímulos directos que rondan el 8,5% del PIB y un paquete total (créditos, garantías y los propios estímulos) que será de más del 20% del PIB.

«Nos estamos moviendo rápidamente para dar dinero a toda la población», aseguró Shinzo Abe, primer ministro del país, en una rueda de prensa televisada para explicar su decisión y ampliar el estado de urgencia a todo el país. Japón pagará 100.000 yenes a cada residente como medida para contener el descalabro de la tercera mayor economía mundial por el coronavirus y, sobre todo, para pavimentar la salida de la recesión, que podría marcar la diferencia si empresas y ciudadanos están preparados para empujar a la economía. Esto supondrá elevar aún más una deuda pública que supera el 200% del PIB, pero que paga uno de los intereses más bajos del mundo.

La economía sufre

Desde que el coronavirus se comenzó a extender más allá de China, la economía de Japón ha sido de las más dañadas pese al éxito contra la pandemia dentro del propio país. Desde entonces, el turismo se ha desplomado un 90%, la industria y el comercio están paralizados y el virus ha obligado a posponer los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hasta el próximo año. El Fondo Monetario Internacional vaticina una caída del 5,1% para la economía nipona en 2020 y avanza un déficit público que superará el 7% del PIB, aunque este dato podría ser mucho mayor si se atiende a las últimas medidas anunciadas por el Gobierno.

El pago de los 855 euros es efectivo para todos los residentes en el país, independientemente de sus ingresos. Con esta medida, los analistas de Societé Generale creen que «existe un mayor potencial para que la demanda de los hogares se recupere una vez que coronavirus esté contenido y se levanten las medidas de cierre». Este pago directo a los ciudadanos es de los mayores que se han aprobado de este tipo, aseguran los economistas de UBS en una nota que analiza los estímulos fiscales contra el coronavirus.

Muchos otros países o regiones (como la Eurozona) están afrontando el grueso de la crisis con medidas que endeudarán aún más  a familias y empresas (créditos, avales, etc). Cuando la recuperación llegue, las familias y empresas de estos países tendrán que iniciar un proceso de desapalancamiento que reduce el consumo, la inversión y, a la postre, el crecimiento económico. En caso de Japón, el endeudamiento lo asume el sector público que por ahora puede permitirse el lujo de incurrir en déficits públicos constantes sin impagar, siempre con la ayuda del Banco de Japón y unos tipos de interés cero o negativos.

«El gobierno ya ha anunciado un programa de apoyo económico que representa aproximadamente el 21% del PIB y un gasto fiscal de alrededor del 8,5% del PIB. Se espera que lleguen más estímulos una vez que el virus esté contenido. Estas medidas están destinadas no solo a amortiguar la recesión causada por el coronavirus, sino también a impulsar la recuperación una vez que la economía entre en esa fase», explican Takuji Aida y Arata Oto, economistas de Societé Generale en una nota para clientes.

Estos expertos esperan una recesión en forma de V en Japón gracias a los estímulos.  La caída del PIB será pronunciada, pero la salida podría ser más fuerte y rápida que en otros países que están optando por ayudar a sus ciudadanos y empresas vía créditos. En la zona euro, por ejemplo, donde hasta la fecha prácticamente el monto total de las medidas están basadas en más deuda se esperauna recuperación con la forma del logo de Nike,   lo que supondría que muchos países con recuperarán el nivel PIB previo a la pandemia hasta 2022 o más allá.

El primer programa de apoyo económico aprobado en enero en Japón totalizó 169.200 millones de euros, incluyendo 84.000 millones de estímulos fiscales. La segunda y tercera ronda, que incluye la entrega de los cheques en efectivo para todos los ciudadanos, destinada principalmente a amortiguar los efectos del coronavirus y preparar la recuperación, totalizó 806.000 millones de euros, incluidos 318.000 millones de euros de gasto fiscal del gobierno central. En conjunto, el gobierno japonés ha implementado programas de apoyo económico por más de un billón de euros (casi el PIB de España entero y alrededor del 21% del PIB de Japón que ronda los 5 billones de euros). Las cifras han sido convertidas de yenes a euros según el tipo de cambio actual.

Es cierto que una parte importante de los programas de apoyo económico consiste en la provisión de crédito y liquidez a las empresas afectadas para aguantar con vida ante el deterioro absoluto de los ingresos, lo que podría exacerbar los movimientos de reestructuración y despido en un intento por reducir deuda en el futuro. Sin embargo, la cantidad de estímulos fiscales directos (deuda para el gobierno, pero no para familias y empresas) supera en muchos a casos a los de otras economías donde el efecto de coronavirus en la actividad económica está siendo mucho más fuerte.

Los economistas del banco de inversión francés concluyen que «es probable que parte del lastre que sufre la economía se vea compensado por el mayor alcance de los pagos en efectivo anunciados por el gobierno… es probable que el efecto se extienda hasta el próximo año, lo que ayudará a impulsar el crecimiento de 2021». Estos expertos creen que con este programa de estímulos la economía solo se contraerá un 1,7% este año. «Como resultado, esperamos que el repunte el próximo año sea más fuerte. El crecimiento de Japón en 2021 será del 2,7% (frente al 2,0% anterior). La política fiscal acomodaticia seguirá siendo clave para mantener el potencial de una recuperación en forma de ‘V’ a través de la demanda interna en Japón una vez que el coronavirus esté contenido».

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