En Uruguay solamente 20 personas tienen carnet vigente para ejercer la prostitución.

Apenas 20 personas tienen vigente el carné de trabajo sexual, aunque se cree que son miles quienes ejercen la prostitución, informa hoy el semanario Búsqueda.

Para ejercer el trabajo sexual es necesario inscribirse el el Registro Nacional del Trabajo Sexual que funciona en el Ministerio el Interior.

Así lo establece la ley 17.515 aprobada en el año 2002. El carné tiene una vigencia de 3 años y cuesta una unidad reajustable (UR).

La inscripción en Montevideo se realiza en la Dirección Nacional de Policía Científica. En el registro hay 12.900 inscriptos, de los cuales solo 800 son personas del sexo masculino.

Esta cifra surge de altas de oficio previas a 2002, antes de que entrara en vigencia la ley. Según recuerda Búsqueda, la Policía realizaba un prontuario criminal de las personas que encontraba ejerciendo la prostitución, igual que si se tratara de un delito cualquiera contra la propiedad. Con la ley comenzaron las altas voluntarias, que hoy son casi inexistentes.

Pablo Pérez, funcionario del registro, estimó en una reunión mantenida en el PIT-CNT que es probable que muchos de los 12.900 inscriptos ya no estén ejerciendo.

Perez,  sostiene que hay mucha resistencia a registrarse, en parte porque el trámite tiene un costo, lo que resulta «discriminatorio» para los involucrados. A ello hay que sumarle la historia de abusos previos a la ley que creó el registro.

En 2019, solo cinco personas se inscribieron. Sin embargo, las calles muestran que la prostitución es una actividad con continuidad.

Karina Núñez, referente del grupo Otras, asegura de forma extraoficial que en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) se registraron 720 ingresos de trabajadoras sexuales para obtener el otro carné exigido: el carné sanitario.

El 24 de abril del 2013 aparecía este artículo de prensa en diario El Mundo de España sobre la prostitución en nuestro País.

«Uruguay es hoy un paraíso para redes de prostitución». La frase corresponde a Karina Núñez, activista de las minorías sexuales en el departamento de Río Negro, al interior del Uruguay, y fue formulada al diario ‘El País’ de Montevideo. Núñez se apoya en su conocimiento de la zona limítrofe con Argentina, aludiendo a un fenómeno creciente que involucra el pasaje de mujeres argentinas para trabajar en Uruguay aunque sin los debidos controles sanitarios ni legales.

La Ley 17.515 del año 2002 autoriza al ejercicio del trabajo sexual «a aquellas personas que estén inscriptas en el Registro Nacional del Trabajo Sexual y posean el carné sanitario con los controles al día», algo a lo cual escapan muchas de las prostitutas que trabajan en el interior del país. Desde allí proviene la denuncia pública, formulada al momento de inaugurar la primera policlínica de salud para personas que ejercen la prostitución. Núñez entiende que esta acción permitirá determinar la «existencia de redes de tráfico de mujeres y casos de explotación sexual infantil».

En la zona litoral del país las denuncias de prostitución no son nuevas. En el mes de febrero se hizo pública una denuncia sobre la existencia de prostitución infantil con chicas de apenas 14 años, y la promesa de las autoridades del Instituto de la Niñez y la Adolescencia (INAU) de investigar en profundidad. Ahora Núñez denuncia que mujeres argentinas llegan a trabajar en Uruguay con la ayuda de controles inexistentes.

Un paraíso

«Esta policlínica ofrece una herramienta mucho más segura y de concentración de trabajadoras, para hacer frente a la trata y tráfico de mujeres con fines de comercio sexual. Estamos en un punto de inflexión porque Europa está en crisis y el peso argentino devaluado, razones por las cuales trabajar aquí resulta tentador», explicó la activista al diario de Montevideo. «Uruguay es un paraíso para las grandes redes porque aquí no existe normativa alguna que se respete. Vienen a reclutar pero también a trabajar. Sin ir más lejos, en Paysandú existen locales dirigidos por argentinos, que no figuran como dueños pero cobran cuotas a las mujeres que trabajan allí, algo que no está permitido por la ley uruguaya y traen mujeres que son pasadas libremente a través del puente (Paysandú-Colón) y nadie controla nada, porque no hay personal que esté capacitado en este tipo de cosas».

En esta nueva clínica que funciona en la órbita del Estado uruguayo se podrán radicar las denuncias sobre prostitución ilegal, aunque poco se podrá hacer sobre aquellos casos de mujeres que –conscientemente- aceptan trabajos de este tipo. ELMUNDO.es accedió al testimonio de una mujer de 35 años que después de abandonar su oficio en el interior del país logró integrarse a una red que reclutaba mujeres con destino a Europa, concretamente a España. «En apenas seis meses trabajando de forma ilegal en Barcelona logré juntar 3.000 euros, algo impensado en Uruguay en cualquier trabajo. Cuando volví a España hice algo menos, pero con ese dinero me pude construir una casa en mi ciudad«. De forma ilegal, consciente de los riesgos, accedió a brindar un alto porcentaje de sus haberes a quienes le brindaron los contactos para viajar a Europa. «Las redes de prostitución siempre existieron y van a seguir existiendo. Es muy tentador tanto dinero en tan poco tiempo, y nadie hace algo que le obliguen. Una va porque quiere», explicó mientras pidió preservar su identidad.

Los dos lados del oficio están visibles, y en medio las autoridades de Uruguay que aparecen como ineficientes para el control legal de la actividad.

PROSTITUCIÓN REGULADA POR LEY.

En Uruguay la prostitución es legal tanto para quienes la ejercen como para quienes la consumen. La ley 17.515, aprobada en 2002, establece que «es lícito el trabajo sexual realizado en las condiciones que fijan la presente ley y demás disposiciones aplicables».

La misma norma define a los trabajadores sexuales como «todas las personas mayores de dieciocho años de edad que habitualmente ejerzan la prostitución, recibiendo a cambio una remuneración en dinero o en especie».

La ley creó el Registro Nacional del Trabajo Sexual, organismo interinstitucional encargado de autorizar a las personas a ejercer el trabajo sexual y controlar que tengan el carné sanitario expedido por el Ministerio de Salud Pública al día.

Para tramitar el carnet, los trabajadores sexuales deben concurrir a la Dirección Nacional de Policía Científica con foto carné, cédula de identidad vigente y libreta de profilaxis venérea con no más de tres meses de expedida. El trámite tiene un costo de 1 unidad reajustable.

El decreto 480/003, aprobado un año después para reglamentar la ley, establece además que «no podrán establecerse prostíbulos sin la correspondiente autorización con carácter precaria y revocable que concederán las Jefaturas de Policía en cada caso». Lo mismo establece para los establecimientos que funcionen «bajo la denominación accidental de wiskerías, bares de camareras o similares».

LO NUEVO, LA PROSTITUCIÓN 2.0

La prostitución y la explotación sexual en internet son una plaga en plena expansión», afirma la Fundación Scelles, que publicó un estudio de 548 páginas llamado «Sistema prostitucional: nuevos desafíos, nuevas respuestas».

La mayoría de sistemas de mensajería y redes sociales, como WhatsApp, Tinder, Facebook, Instagram, Snapchat o Airbnb, se usan para la prostitución, según el estudio, que analiza la situación en 35 países.

En 2016 un proxeneta ruso fue detenido por dirigir una red de prostitución en Líbano y en todo Oriente Medio a través de WhatsApp, cuyo sistema de encriptado de mensajes dificulta la vigilancia de las autoridades.En Israel, «Tinder es actualmente el instrumento más utilizado para buscar prostitutas», según el informe.

En Francia, las chicas jóvenes son víctimas del auge del proxenetismo en los barrios más pobres. En muchos casos son jóvenes, alejadas de su familia y drogadictas, que los proxenetas localizan por Snapchat o Instagram. Luego se prostituyen en apartamentos alquilados por Airbnb.

En Zambia hay estudiantes que acuden a los cibercafés, muy populares porque facilitan el acceso a internet, y utilizan grupos de WhatsApp y Facebook para poner en relación a las personas que se prostituyen con sus clientes.

«Todos los países están afectados, ya sea con una legislación restrictiva, como en China, o permisiva, como en Alemania», apunta a la AFP el magistrado Yves Charpenel, presidente de la Fundación Scelles. 

Esta «prostitución 2.0» ha sustituido desde hace algunos años a la prostitución en la calle. En Francia representa dos tercios del total de prostitución, según el informe.

La Fundación Scelles, que menciona una nota del ministerio francés del Interior de mayo de 2018, subraya que por primera vez en 2017 el porcentaje de víctimas identificadas que ejercen en la vía pública fue inferior al de las víctimas que ejercen en apartamentos o hoteles.

Internet ha hecho desaparecer la prostitución callejera, que ahora solo es marginal, apunta Charpenel y denuncia un sistema «industrial y sin riesgo» de explotación sexual en internet, que permite a los proxenetas «evitar riesgos personales» y estar «distanciados del tráfico».

«Desde un mismo ordenador, una red criminal puede identificar sus futuros ‘productos’, atraer a los clientes y luego blanquear el dinero», asegura.

En paralelo, las autoridades a veces tienen dificultades para identificar los anuncios de prostitución ambiguos que hablan de «masajes» o de «momentos de evasión».

Para frenar el fenómeno «hay que construir una auténtica gobernanza de internet», reclaman la Fundación Scelles.

«No es suficiente. La prostitución genera tantos beneficios que está por todos partes. Hay que responsabilizar más a las plataformas», afirma Charpenel.

Sin embargo, el informe apunta que se están dando los primeros pasos.

En Francia, la web Vivastreet, investigada por «proxenetismo agravado», decidió en junio de 2018 suspender su sección de «Encuentros» para evitar su «uso inapropiado».

En Estados Unidos, el congreso adoptó en marzo de 2018 una ley que puso fin a la impunidad de las web que publican anuncios de prostitución y permitió cerrar Backpage, considerada por sus detractores como la principal web de prostitución en el mundo.

AFP

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