En EEUU el coronavirus deja a millones de estadounidenses sin su comida preferida, las hamburguesas.

La última, hamburgueserías sin hamburguesas. La cadena Wendy’s se ha visto obligada a retirar su producto principal de las cartas de numerosas zonas del país por falta de ternera procesada. La escasez se ha vivido en estados desde California hasta Kansas, y amenaza a uno de los principales negocios del país, la comida rápida, que había seguido funcionando sin restricciones.

Y la principal víctima han sido precisamente las cadenas, con Wendy’s a la cabeza, que usan carne fresca, en vez de congelada como las dos más grandes del país, McDonald’s y Buger King.

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La escasez de carne viene de los enormes problemas que están teniendo las plantas procesadoras en las últimas semanas debido al virus. Por ejemplo, la falta de protecciones y pruebas hizo que una planta de Dakota del Norte acabara con más de 800 contagiados, lo que le obligó a parar. Y casos como este se están repitiendo por todo el país, en un sector de jornadas interminables y ninguna estabilidad laboral: los datos oficiales apuntan a 5.000 contagiados en este sector en 19 estados, con 20 fallecidos y numerosos cierres parciales o totales.

Esta crisis es especialmente dura en un país como EEUU, en el que la inmensa mayoría de la carne que se consume viene procesada y donde las carnicerías y el producto fresco están reservadas a las grandes ciudades y las clases medias. Y no solo son las hamburguesas: las alitas de pollo, los nuggets o los filetes de pavo, elementos básicos de la dieta estadounidense, son deshuesados, preparados y empaquetados en esas plantas gigantescas por toneladas al día. Es posible que mucha gente de zonas rurales que no se tomaba en serio la crisis del Covid-19 hasta ahora empiecen a preocuparse de verdad cuando se vean sin hamburguesas ni alitas.

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