El régimen de Maduro. Entre los regalos de minas de oro y pasaportes a Hizbolá.

La reaparición por todo lo alto de la polémica ex senadora colombiana Piedad Córdoba ha complicado a uno de sus nuevos amigos políticos, José Luis Rodriguez Zapatero,  a quien vincula con las minas de oro de Nicolás Maduro.  Así lo ha relatado en una entrevista concedida al medio digital colombiano Las 2 orillas, donde mezcla de forma confusa a gobernadores chavistas y aliados internacionales con sanciones y corrupción para dibujar a la postre una radiografía descarnada de la revolución que tanto defiende.

«Pero ustedes cómo están haciendo, yo no lo logro entender. Se lo dije a Rodríguez Zapatero, yo no entiendo esto. Me dijo: a todos nosotros nos dieron una mina de oro. Nosotros explotamos y lo que no nos llega por nuestro lado, nos llega por acá», declaró Córdoba, admirada por la reciente inauguración de un estadio de béisbol en La Guaira, la costa más cercana a Caracas, en pleno derrumbe económico y social en el país petrolero.

La dirigente preguntó a los allí presentes sobre cómo era posible semejante milagro económico, pese al supuesto bloqueo que alega el chavismo, en un relato que deja más interrogantes que respuestas. La extracción de oro y su contrabando se han convertido en dos herramientas fundamentales de la revolución para eludir las sanciones internacionales.

Las triangulaciones del oro pasan a menudo por Turquía y desde allí se distribuyen a otros lugares. «Todo el mundo quiere el oro de aquí», parafraseó Córdoba las palabras de uno de sus interlocutores, quien también reconoció que acababan de comprar a China las herramientas necesarias. Generales y jerarcas del chavismo se reparten las minas de la Gran Sabana bajo protección de la guerrilla colombiana y de mafias locales. Incluso el Parlamento ha señalado al hijo de Maduro de estar al frente de una mina de coltán en el Amazonas.

La ex senadora asume como suya, sin cortapisas, la propaganda revolucionaria para asegurar que en el país petrolero «hay problemas, pero no son tan graves como los quiere presentar. Tú vas allá y sientes el bloqueo fuerte, como en Cuba, pero igual todavía hay un Gobierno que pensiona cuatro millones de personas (reciben tres euros al mes)».

La argumentación de Córdoba alcanza su punto más álgido al asegurar que «el problema es que nunca le pararon bolas (le hicieron caso) a la comunicación del exterior y esto generó más el caos que exilió a la gente». El derrumbe revolucionario, que suma seis años en recesión con casi el 70% del PIB destruido, ha provocado la fuga masiva de más de cinco millones de venezolanos.  Tanto Zapatero como Córdoba coinciden en su defensa a ultranza de la revolución, incluso atribuyen la enorme diáspora a las sanciones de Estados Unidos.

Entre los grandes olvidos de Córdoba en esta entrevista con Las 2 orillas está el nombre de quién es el principal financiador del estadio de La Guaira, inaugurado con años de retraso. Se trata de un viejo conocido suyo, el empresario colombiano Alex Saab, a quien la fiscal rebelde de Venezuela acusa de ser el principal testaferro de Maduro. Saab, perseguido en su país y en EEUU, se ha enriquecido en los últimos años gracias a las cajas de comida CLAP, la versión bolivariana de las libretas cubanas de racionamiento transformadas en la principal herramienta de control social del chavismo.

Piedad Córdoba también se reunió con la vicepresidente ejecutiva, Delcy Rodriguez,  hace dos semanas. «Me dice: ve a tal sitio. Yo fui pero no sé sinceramente qué era eso ahí. Y después me dice un señor, bájese de este carro (vehículo). Nunca imaginé que quien iba manejando (conduciendo) era Delcy. Ese es un equipo muy sólido», se congratuló la activista política.

«La oposición está negociando con Nicolás, están llegando a acuerdos con él. Habrá elecciones. A Guaidó nadie le cree allá», disparó Córdoba en otro de sus mantras revolucionarios. La ex senadora se refiere de esta forma a la falsa Mesa del Diálogo, conformada por el chavismo y grupúsculos de la oposición (incluido Timoteo Zambrano, el hombre de Zapatero en Caracas), que pretenden cohabitar con el poder revolucionario.

En su último viaje a Caracas, Zapatero presidió el encuentro entre ambas partes, que también contó con el visto bueno previo del canciller ruso, Serguéi Lavrov. Y todo ello pese a que el Parlamento democrático decretó en 2018 que el ex líder del PSOE era «inadmisible» para una negociación o un diálogo político.

La ex dirigente liberal no duda en señalar que «hay una persona ayudando que es Zapatero y muchos de nosotros empujando», de cara a su principal objetivo en Venezuela: la supervivencia del ‘hijo de Chávez’ en el poder.

El entusiasmo por la causa revolucionaria de esta dirigente izquierdista, en su día muy cercana a Hugo Chávez, también la llevó a afirmar que en unas elecciones, «con o sin Nicolás, gana el chavismo», pese a lo que dicen todas las encuestas. En el último sondeo de Datanálisis, el 52% de los venezolanos calificaron la gestión de Maduro como muy mala, el 22,5% mala y el 10% de regular hacia mala.

«A Nicolás le ha tocado bailar con la más fea, le ha tocado muy difícil. Es un tipo muy espiritual. Fidel y Chávez se reunieron y escogieron a Maduro por la lealtad», sentenció Córdoba.

LOS PASAPORTES A HIZBOLÁ.

El régimen de Nicolás Maduro ha emitido unos 10.370 pasaportes venezolanos a nacionales de Siria, Líbano e Irán, vinculados al grupo islámico Hizbolá, catalogado como una organización terrorista por los EEUU, según ha denunciado el diputado Carlos Paparoni, Comisionado contra el Terrorismo y el Crimen Organizado.

El recién nombrado comisionado por el presidente interino Juan Guaidó presentó un voluminoso expediente sobre las evidencias documentales de los grupos terroristas que operan en Venezuela ante los miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en la sede de la OEA este viernes.

La reunión se realizó en Washington a puertas cerradas pero el diputado Paparoni fue entrevistado por la Voz de América (VOA) donde amplió detalles de la actuación de los grupos terroristas.

Desde 2010 comenzó la irregularidad cuando Nicolás Maduro era apenas el canciller en el Gobierno de Hugo Chávez. «Hoy tenemos más de 10.378 pasaportes venezolanos que fueron emitidos bajo la autorización de Maduro y de oficinas de identidad de Venezuela a personas nacidas en Siria, Líbano e Irán, pero además a personas que no tienen ningún tipo de relación con Venezuela». Para el año 2017 por cada día que estuvo abierta la Oficina de Identificación y Extranjería de Venezuela se metían 17 pasaportes a personas nacidas en Irán en Líbano y en Siria, fuera del país.

Narcotráfico

Estos documentos no levantan alertas en ningún aeropuerto. «Hoy lo que estamos diciendo es que Maduro está dando pasaportes e identidades legales a personas que los están utilizando con fines de terrorismo, financiamiento del terrorismo o narcotráfico. He aquí lo peligroso de las relaciones que ha mantenido Maduro con todos estos sectores y grupos», añade el diputado.

El Hizbolá mantiene relaciones con la guerrilla colombiana ELN y la disidencia de las FARC. En Venezuela «consiguieron no solamente una zona segura sino también un centro de financiamiento y de lavado de dinero».

Maduro les ha entregado a los grupos narcoterroristas e islámicos la explotación de minas de oro en el Arco Minero en el estado Bolívar para que se financien a través de la estatal Minerven como empleados explosivistas. «Nosotros hemos calculado que en cuanto a toneladas de oro que han sido utilizadas por esta disidencia de las FARC y el ELN que se aproxima a casi un billón de dólares a partir del año 2018 hasta la fecha», dice.

Paparoni señala que Venezuela ha sido usada posiblemente como un centro de occidentalización de los grupos islámicos para lo que son todas estas estructuras, es decir, conocer las costumbres, donde puedas aprender el idioma, donde pueda además entrar en relaciones con la cultura occidental y seguir exportando y seguir tejiendo esas redes que han mantenido Hizbolá en todo el mundo y que son tan peligrosas.

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