El poder de las plantas medicinales.

 

 

Se brindó en la Biblioteca Municipal de Paysandú una charla a cargo del fitoterapeuta Octavio Meneghetti con entrada libre y gratuita denominada “No te trates… cúrate”.
. Las plantas medicinales son todas aquellas que tienen propiedades curativas -de hecho prácticamente todas las plantas las tienen-. En cambio las plantas llamadas  «sagradas»  si bien son también medicinales se distinguen por tener el plus de ser psicoactivas, es decir el posibilitar los estados ampliados de consciencia que permiten a los pacientes -y a los chamanes o brujos  para los indígenas;  acceder a los otros planos de la realidad en los cuales y/o desde los cuales se realiza la curación. De este tipo existe  una variedad enorme entre los vegetales que se usan durante la ingesta ritual,  mencionnmos  a las más conocidas: ayahuasca; cebil; san pedro o wachuma; toé o floripondio; chamico; canelo; epena y coca (Sudamérica); peyote y hongos psilocibios (Norteamérica y Mesoamérica) y tabaco (en todo el continente).

Desde hace muchos años se trata de desechar el término “alucinógeno” para definir a estas plantas, término que lamentablemente aún se sigue usando en ciertos ámbitos académicos  en forma equivocada según la visión de especialistas en el tema, ¿por qué? porque confunde la connotación patológica que tiene ese término con el sentido espiritual, ceremonial y curativo que, por el contrario, el uso de estos vegetales tiene entre los indígenas. El término alucinógeno -equiparable a drogas- deriva de alucinación, que implica delirio, percibir cosas inexistentes. Y todo aquel que alucina es considerado como un alterado o un enfermo. Una cosa son las drogas y sus implicancias y otras estas plantas, cuyo sentido y alcances no tienen nada que ver con aquellas. Las plantas nos permiten tomar contacto -de acuerdo con la concepción indígena de la realidad- con otros planos y dimensiones que en estado ordinario de consciencia no tenemos acceso.

Se utiliza  el concepto “plantas sagradas” porque es el que usan los indígenas. Se las llama también -y son denominaciones correctas- “plantas maestras” (porque enseñan); plantas psicoactivas (por lo explicado anteriormente) o bien “enteógenos” (este último término, cuyo uso en círculos científicos se ha extendido en los últimos años, fue acuñado en 1979 por Gordon Wasson, Carl Ruck, Jeremy Bigwood, Dany Staples y Johnattan Ott para reemplazar al cuestionado “alucinógeno”. Etimológicamente significa “que genera a Dios en nuestro interior”, idea bastante cercana a lo que sucede, al tener la vivencia de lo sagrado).

Marcelo Boffano entrevistó a Octavio Meneguetti quien se expresaba de esta manera;

 

Compartimos un fragmento de la extensa exposición que realizó Meneghetti

Autor Marcelo Boffano.

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