El impuesto «a los ricos» que aplicará Alberto Fernández en la Argentina.

La reunión que mantuvieron ayer en Olivos Alberto Fernández Máximo Kirchner , para hablar de un impuesto extraordinario a los grandes patrimonios, fue a pedido del Presidente. Él llamó a su jefe de bloque en Diputados para invitarlo a la residencia y conversar.

Después de seguir la discusión de lejos durante algunas semanas, el jefe del Estado decidió involucrarse y explicitar, en lenguaje político, el respaldo a la propuesta de su jefe de bloque en Diputados: el equipo de prensa presidencial comunicó el encuentro y difundió las fotos. Los voceros de Máximo Kirchner habían mantenido silencio.

Si bien manifestó en varias oportunidades que conceptualmente estaba de acuerdo con la propuesta, Fernández siempre advirtió que era «un tema del Congreso» . Traducción: él no iba a cargarse la discusión al hombro, como si tenía pensado hacer, antes de la explosión de la epidemia del coronavirus, con otros temas del Congreso, como la legalización del aborto. «Todavía tenemos mucho trabajo por delante para controlar la epidemia», respondió el Presidente, para explicar esa distancia. El cuidado de los vínculos con la oposición le impedían estar en la primera línea de la batalla política.

«La recaudación se está desplomando. Todo lo que se pueda aportar desde el Congreso, bienvenido sea», dijo la semana pasada el Presidente, en su despacho de Olivos, cuando lo consultaron sobre el proyecto en el que estaban trabajando Máximo Kirchner y Heller, presidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados. Esa situación hizo que Fernández mirara cada vez con mejores ojos la iniciativa.

Para entonces, ya se había despejado un obstáculo importante. El proyecto no apuntaría a los sujetos que ingresaron en el blanqueo de 2016, como informó el periodista Horacio Verbitzky , el 5 de abril, sino que gravaría de manera extraordinaria a los grandes patrimonios, en línea con iniciativas que se analizan en distintos países avanzados. Fernández no estaba de acuerdo con la primera opción.

Lo cierto es que cuando la Cámara de Diputados o el Senado debatieran el tema, el Gobierno no iba a poder mantener la distancia. Aunque seguirá siendo un proyecto de uno o varios diputados, y no una propuesta del Poder Ejecutivo, el Presidente iba a quedar, aun sin quererlo, en la primera línea de batalla, evaluaron en la residencia de Olivos. Ante esa realidad, Fernández optó por involucrarse para que el proyecto estuviera en sintonía con lo que él está dispuesto a apoyar. La escasez de detalles y el retraso de la presentación de la iniciativa ayudaron a congeniar las ideas.

Solo esta mañana, después de la reunión en Olivos, se conocieron los alcances del impuesto que se proyecta: solo 12.000 contribuyentes, con patrimonios superiores a los 3 millones de dólares, quedarán afectados, puntualizó Heller. El tributo, en contra de lo que se dijo la semana pasada, no gravará a las empresas. Una versión más moderada respecto de lo que había trascendido hasta el momento. Si bien Guzmán no habló en público del tema, hizo sus aportes durante la reunión en Olivos. La AFIP también brindará información para darle solidez técnica. Aunque el Presidente no se convertirá en vocero del debate, el proyecto ahora lleva su sello.

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