El gobierno se puso las botas. En una actitud dictatorial no permitió la movilización de Un solo Uruguay.

Un solo Uruguay se movilizó este jueves, en Montevideo, tal como estaba previsto y se había anunciado desde tiempo atrás. Desde la madrugada comenzaron a llegar desde distintos puntos del país delegaciones  y hasta pasado el mediodía, seguían llegando.

La idea primaria era concentrarse desde  las seis de la mañana  en los alrededores  del Palacio Legislativo, tal cual se había planificado y acordado. Las primeras delegaciones que fueron llegando no tuvieron problemas, pero alrededor de las 9 comenzaron a notar un operativo policial que impedía la llegada de los participantes, tratando de desviar a los mismos del circuito que previamente se había acordado con las propias autoridades del Ministerio, según palabras de los organizadores. A pesar de todos estos inconvenientes se logró el objetivo de concentrarse en ese lugar para dar lectura a una proclama y luego comenzar una marcha por avenida del  Libertador, pero en el camino tuvieron algunos encontronazos con la Policía, que colocó un cordón para evitar que pasen los vehículos y así entorpecer aún más el tránsito.

El operativo policial no permitía que pasaran vehículos, solo dejó circular gente a pie. Esto no fue del agrado de los manifestantes que entendieron no los dejaban manifestarse libre y pacíficamente. A su vez en contacto que mantuvimos con Marcelo Nougué uno de los coordinadores este indicó que hace 15 días venían reuniéndose con autoridades de la Intendencia y la Policía para poder llevar adelante la manifestación en forma ordenada y pacifica, como lo acostumbra a realizar Un solo Uruguay.

En la plaza frente al Palacio Legislativo, los manifestantes colocaron una enorme piedra con una leyenda alusiva  al año de iniciación del movimiento: «Luchando por el país que nos merecemos… Sin banderas políticas… Por una patria para nuestros hijos». Apenas culminada la manifestación llegaron prestos funcionarios de la Intendencia a retirar dicha piedra.

Sin lugar a dudas el desconcierto que provoca en las autoridades del gobierno la forma de encarar las movilizaciones del movimiento, siempre pacifica y con propuestas,  hace a estos perder la calma y aflora en muchos de ellos una veta represora que no la pueden disimular. Otra, muy otra, ha sido la actitud de este gobierno,  ante manifestaciones violentas organizadas por grupos de manifestantes que han roto vidrieras y saqueado comercios en el centro de Montevideo, en esos casos ha sido hasta llamativa la actitud policial que no solamente no actúa sino que pareciera en algún caso mira hacía el costado cuando los manifestantes destrozan y saquean. Hoy el gobierno le cumplió el sueño a muchos de sus integrantes, se puso las botas.

LO PRINCIPAL DE LA PROCLAMA.

Guillermo Franchi, el productor rural de la zona de Paso de Los Toros,  fue el encargado de leer la proclama, en la que enumeró los problemas que vive el agro y cuestionó al gobierno por hacer «caso omiso» a sus reclamos. «Hoy en día llevamos veinte meses intentando hablarle al gobierno de los problemas que sufrimos los diferentes sectores generadores de trabajo y recursos a lo largo y ancho del país. Veinte meses reclamándole al gobierno que atienda esta situación que comenzó a generarse hace ya varios años», dijo.

Repasemos una frase del actual Presidente:

La realidad del país no es la que informan los políticos o la que dicen los medios de prensa o la que cuentan los politólogos. Es la que cada uno de Uds. vive día a día.

Eso es exactamente lo que hemos hecho Sr. Presidente denunciar nuestra realidad.

«¿Qué obtuvimos a cambio? Veinte meses de escuchar que no vamos tan mal, que es todo cuestión de fe y de esperanza y que estamos mejor que en el momento de una de las peores crisis que vivió el país en su historia reciente», se preguntó y se respondió.

Veinte meses de escuchar justificaciones para seguir con un modelo económico que ataca al empresario nacional, o a la industria local, al comerciante, al transportista, al productor y que irremediablemente termina perjudicando al trabajador.

«Tengan la seguridad que, en Montevideo, Durazno o en cualquier rincón, vamos a seguir estando, hablando, trabajando y exigiendo por ese Uruguay que todos nos merecemos. No nos resignamos. No nos van a ganar por cansancio», terminó diciendo Franchi en esta extensa pero clara y terminante proclama de un grupo de uruguayos que cada vez  crece más.

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