Cuando la Justicia no es justa…

Todos los uruguayos nos tendremos que hacer cargo de pagar la inoperancia, la desidia, la falta de capacidad de profesionales médicos  que no cumplieron con su cometido y le arruinaron la vida a una niña de tres años. La Justicia debería de hacer pagar esto a los directos causantes de esta tragedia, para una niña que ni todo el dinero del mundo le podrá devolver lo que le hicieron perder esos médicos que con su desidia le quitaron.

Blanquita tenía tres años cuando consultó en el hospital de Salto en el año 2009.

La primera vez le dijeron que era gripe, la segunda la atendió un practicante y la mandó para su casa, pero la tercera vez se dieron cuenta de que tenía apendicitis.

La operaron de urgencia con infección generalizada.

“Si se hubiese actuado con tiempo, había un 90 % de posibilidades de que no hubiera terminado como terminó, esto lo dice la pericia”, explicó Pablo Perna, abogado de la familia de Blanca.

A la niña le fueron amputadas sus dos piernas, su antebrazo izquierdo y dos dedos de la mano derecha.

Diez años demoró el fallo en primera instancia en la justicia civil.

Pasaron cinco jueces. Parte de la demora se debió a que médicos citados no concurrían, y a que otros designados para pericias no aceptaban el nombramiento.

“Yo fui un padre que viví por mis hijos siempre. Y siempre hubo cosas tapadas en esto. Decían que Blanca estaba sin comer, que pasaba mal, que andábamos en los tachos de basura. Hoy les mostré que no es así, que por lo menos hoy una jueza se dio cuenta y expresó que sí había mala praxis”, contó Omar Filippini, papá de Blanca.

La jueza Lorena García condenó a ASSE a pagar 157.500 dólares. Son 115.500 para Blanca y el resto para su familia.

El fallo todavía está en plazo de ser apelado. Blanquita, hoy con 14 años, sigue recuperándose y ha sido operada decenas de veces.

“Tenemos cada vez más entusiasmo. Con las prótesis puestas, ¡Blanca baila! La veo feliz, nada más que llegan las épocas de las operaciones y son dos o tres meses difíciles, que hay que volver a vendar. Uno tiene que salir y la esperanza mía es verla e irme del mundo dejándola bien”, finalizó el papá de Blanca.

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