Crece a nivel mundial el consumo de miel, pero el sector apícola atraviesa por un mal momento ern nuestro País.

“Si desaparecieran las abejas, en 4 años

desaparecería la raza humana. Sin abejas,

no hay polinización, ni plantas, ni seres humanos”.
Albert Einstein

El miércoles fue el día mundial de las abejas y aunque muchos puedan pensar que no es algo demasiado importante, sí lo es. Su existencia está amenazada y de ellas depende, en buena parte, la vida en el planeta.

En Uruguay, la actividad apícola está atravesando su peor crisis, según los actores del sector, y preocupa no solo la supervivencia de los productores sino también de las abejas, que necesitan del cuidado constante del hombre.

Néstor Causa, apicultor y presidente de la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola,  dijo que «si no se toman las medidas necesarias, las abejas van a terminar desapareciendo».

«Uruguay pasó de tener un porcentaje de un 5% o 10% de mortandad de colmenas, que es considerado normal, a tener 30%. Haciendo una cuenta lineal, si no fuera porque los apicultores tienen capacidad y conocimiento para recuperarlas, en 10 años Uruguay se queda sin abejas», alertó.

Las abejas son insectos que desempeñan un papel esencial como agentes polinizadores en la reproducción de las plantas. Además tienen gran importancia socioeconómica, pues la apicultura es considerada una de las principales fuentes pecuarias generadora de ingresos. A través de la apicultura se producen productos como miel, polen, jalea real, cera y propóleos. El consumo de miel a nivel mundial ha adquirido gran protagonismo, debido a que es un producto natural más saludable que los endulzantes industriales y es un alimento de gran valor nutricional para los seres humanos. Importancia ecológica y económica de las abejas

Polinización. Aproximadamente tres cuartas partes de los cultivos del mundo necesitan la polinización por insectos, y las abejas son los principales insectos polinizadores. Las funciones de estos insectos son esenciales para la polinización de los cultivos de granos, forrajes, frutillas, hortalizas, frutales y muchos más.  Las abejas son de gran importancia ecológica y económica.

Además, se calcula que entre un 60 % y 90 % de la flora silvestre necesita de la polinización por medio de la fauna para reproducirse, y por lo tanto, los insectos polinizadores son de vital importancia para mantener la biodiversidad. Producción de miel. Además de ser esenciales para mantener la biodiversidad, la miel es la principal sustancia natural dulce producida por las abejas, a partir del néctar de las flores y de otras secreciones florales que recolectan, transportan, transforman, combinan con otras sustancias, deshidratan, concentran y almacena en panales de cera. La producción anual de miel es de aproximadamente un millón de toneladas, cuyo valor se estima en 150 billones de euros. Los principales países productores son: China, Argentina, Estados Unidos, Turquía,  Ucrania, México y Rusia. En México más de 40,000 mil productores de zonas rurales dependen de la apicultura; en su gran mayoría apicultores de los estados de Yucatán, Campeche, Jalisco, Veracruz, Guerrero y Quintana Roo.

La actualidad de las poblaciones de abejas En los últimos años se ha reportado una disminución importante en la población de abejas, donde tan solo en los Estados Unidos desde el 2006 se ha percibido la pérdida de entre el 30 y 40 % de colonias melíferas. Las pérdidas de abejas no solo se han observado en este país, sino también en Europa se estima un 25 %  de pérdidas desde 1985, donde Inglaterra ha sido el más afectado con 58 % de mortalidad. La mortalidad de las colonias de abejas, especialmente las adultas, ha sido nombrada como “Síndrome del Colapso de las Colonias”.  Los científicos no han logrado entender las causas de la muerte masiva de las abejas, sin embargo, las investigaciones asocian a este fenómeno con diferentes factores como: parásitos, nuevos agentes patógenos, Cambio Climático, uso de pesticidas usados a gran escala en la agricultura., entre otros Muchos cultivos dependen de un polinizador para su reproducción.

Agentes patógenos. Al igual que los seres humanos, las abejas tienen patógenos; la mayor parte son insectos invasores que las abejas no pueden controlar o adaptarse a ellos, y estos, junto con las enfermedades pueden aumentar la vulnerabilidad de las melíferas ante otros factores climáticos o de exposición a químicos tóxicos. En Estados Unidos la muerte masiva de abejas fue asociado al virus israelí de la parálisis aguda (IAPV), mientras que en Europa fue ligado al parasito unicelular Nosema ceraneae. Los parásitos y sus vectores, principalmente los virus, favorecen las deformidades morfológicas de las abejas; lo que reduce el vigor y la longevidad de estos insectos, al influir en la duración del vuelo y en la habilidad de orientación. Cambio Climático.

Los cambios de temperatura, precipitaciones y fenómenos climatológicos, han afectado el hábitat de los polinizadores y la capacidad de adaptación e interacción planta-polinizador. Las modificaciones ambientales afectan principalmente a los polinizadores silvestres, que se ven obligados a buscar nuevos nichos. Alimentación. La principal fuente de alimentación de las abejas son las flores, mismas que solo florecen en distintas épocas del año. En el caso de los apicultores, cuando existe poca o nula cantidad de flores, se ven en la necesidad de proveer alimento a las colmenas. Sin embargo, investigaciones recientes han concluido que el uso de sustitutos podría afectarlas, al no tener la calidad del néctar de las flores. Además, el polen de las flores es la principal fuente de proteína para las abejas. Por otro lado, el monocultivo es una de las actividades que ha fomentado que solo en épocas determinadas del año existan flores de plantas cultivadas.

Pesticidas. Las prácticas agrícolas han sido fuertemente cuestionadas y atribuidas a la muerte masiva de abejas. Muchas flores de plantas silvestres y de cultivos a menudo son contaminados con el uso excesivo de pesticidas (insecticidas, fungicidas, herbicidas, entre otras);  estos por si solos o en combinación con otros pueden ser tóxicos para las abejas, ya que llegan a afectar la movilidad y orientación de estos insectos. Diferentes estudios realizados por científicos de la Universidad de Londres (Reino Unido), Universidad de Stirling (Reino Unido), Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INRA) de Francia, entre otros, han asociado la muerte masiva de abejas con el uso de pesticidas agrícolas que pertenecen a los denominados neonicotenoides. Actualmente, los neonicotenoides son utilizados ampliamente en la agricultura para el control de insectos plaga. Los ingredientes activos de este grupo de insecticidas que se ha encontrado, tienen incidencia directa sobre la muerte de abejas son: clothianidin, imidacloprid, thiamethoxam y friponil. Los efectos fisiológicos de los insecticidas en las abejas que se han reportado son: alteraciones en las tasas de desarrollo y malformaciones, alteración en la movilidad y orientación, interferencias en el comportamiento alimentario, entre otros. Además, numerosos estudios han arrojado información que dimensiona que el efecto de los plaguicidas en una colmena, no solo es en adultos, sino también las larvas y obreras.

 

Deja un comentario